Vivo en una urbanización donde la mayoria de las viviendas se usan como casas de verano, así que no es raro que cuando empieza el buen tiempo, empecemos a ver muchos "domingueros" que es como los residentes permanentes llamamos a los que solo vienen a pasar los fines de semana.
Un viernes, me tocó compartir el bus con un grupo de adolescentes cargados de equipaje. Inmediatamente imaginé que iban a pasar el finde a mi urbanización y dí por sentado que iban a tener una fiesta típica de chicos, con mucho ruido y desenfreno; lo normal cuando dejas una casa a 10 adolescentes sin supervisión de los adultos.
Al pasar por el pueblo más cercano a nuestro destino, uno de ellos, supongo que el anfitrión, les dijo: "Quedaros con el camino, porque a este pueblo es a donde hay que venir a comprar". Y entonces empezaron a hablar sobre lo que necesitaban para esos días.
Si teneís una mente cochambrosa como la mía, estaréis pensando en que la lista de la compra incluía: patatas fritas, cerveza, tabaco, coca cola, hielo y más alcohol.
Pero no.
Hablaban de harina, leche, huevos... Y nata, agregó la única chica del grupo: "A mí me gustan con nata".
¡Estaban planeando preparar tortitas para desayunar al día siguiente!!
Yo, (disimuladamente) los miré incrédula; pero más confusa me quedé cuando uno de ellos dijo: "Quedamos que cada quien traería un litro de leche, yo si la traigo, vosotros no?"
¿Leche? De verdad estarán hablando de leche? (pensaba yo) O es que así se le llama en clave a otra cosa? ¿Acaso todavía existen jovenes tan sanos?
Pues quizá sí, y todavía hay esperanzas con esta generación que viene atras de nosotros y que es la que se encargará de trabajar para que nosotros podamos cobrar nuestras pensiones de jubilación.
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Hace dos semanas, volvía (de nuevo en el bus) muerta de cansancio a casa. Había sido un día larguísimo, porque había pasado toda la mañana de turista en Valladolid, y a las tres de la tarde volver a toda prisa a Madrid porque a las 6 tenía que estar en la escuela.
Fue una tarde muy estresante: comer en el coche, entregar el coche de alquiler, luego coger el metro hasta la escuela, todo corriendo porque ya iba con retraso. Llegar a la escuela y encontrarme con que ya habían cerrado las puertas, tener que tocar el timbre, provocando con ésto que la profe tuviera que interrumpir su exposición para venir a abrirme. Entrar junto con ella y aguantar con una sonrisa en la cara que todo mundo mire a la "tardona".
Retomando la historia original, quedamos en que eran casi las 10 de la noche; yo venía deseando llegar a mi casa para tenderme en la cama. Cuando me acuerdo que todavía tenía que llamar a mi suegra para que supiera que ya estaba de vuelta, sana y salva. Estuve como 10 minutos, contandole lo que ví en Valladolid, y el resto del día. De repente me interrumpo y le digo: "Si por algo se corta la llamada es que se descargó el movil, eh? Es que ando baja de batería". Ella dijo que no me preocupara, que ya hablabamos al día siguiente y nos despedimos.
En eso, el niño que venía sentado a mi lado, un chico de unos 15 años, me tiende su teléfono a la vez que me dice: "Señora, coja el mio y vuelva a llamar... Es que oí que se estaba quedando sin bateria, y si quiere seguir hablando yo le presto el mio".
No se lo acepté, pero es un gesto que me dejó muy impresionada. Porque es algo que no suele suceder, quién te presta un teléfono sin pedirlo? Y aunque lo pidas, yo creo que muchos te responderían que no, que no tienen saldo.
Tal vez os parezca que estoy contado tonterias, pero a mí me cambió el día.
Si, todavía podemos tener esperanzas.
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Y por último, los dragones: (Si, también esta historia va de personas que me sorprenden)
Ya os había hablado de que soy fan de la saga de Canción de Hielo y Fuego. Y esperaba con impaciencia que saliera el quinto volumen: Danza con Dragones.
En julio del año pasado, por fin publicaron la edición en inglés, no sé cuando lo publicarán en castellano y yo ya no podía esperar más; así que cuando ví que en Amazon vendían la versión digital para el Kindle, lo pedí.
Realmente creí que podría con él, mi nivel de comprensión de lectura en inglés está a muy buen nivel. Pero no contaba con que la literatura fantástica es diferente, iba lentísima en la lectura por la "jerga", por el vocabulario típico en este tipo de historias y me desesperé.
Pero oh, sorpresa, andaba yo, visitando sitios frikies para recordar quienes eran los personajes de los que hablaban en el prólogo (el autor acostumbra incluir una historia secundaria en el prólogo, con personajes también secundarios). Pues andaba yo en eso, cuando descubro que ya existe una traducción al castellano.
Pero lo bonito de éste hecho, es que es una traducción que elaboró un grupo de fans de la saga, quienes se compraron el libro en inglés, se dividieron el trabajo, y se pasaron todo el verano elaborando la traducción.
Y ahora la ofrecen, así, desinteresadamente para todos los lectores impacientes, como yo, quienes no podemos esperar a que salga la versión en castellano, para enterarnos de qué es lo que pasa con Tyrion, Daenerys, Jon Nieve, Arya (mi favorita) y los demás.
Por cierto que no se trata de competir con la futura traducción oficial, no tiene ningún fin de lucro; y mencionan que lo quitarán de internet en cuanto se lance la edición en castellano. Además, no creo que hagan ningún tipo de competencia, al contrario, servirá para promoverlo más e incrementar su venta; porque cuando te haces fan de esta historia, lo que quieres es poseer el libro físicamente, no solo por tener la colección completa y verlos juntos en el libreo, sino por aprehenderlo.
Al menos yo, siento la necesidad de estar consultando los mapas continuamente, o de ir a consultar las últimas páginas donde están descritos todos los personajes de todas las familias.
Mi gratitud a quienes lo han hecho posible.
Podéis descargar la traducción
AQUI, en su foro.